10. Coro, trascoro y órgano

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10. Coro, trascoro y órgano

El coro de la Colegiata de Santa María de Calatayud es el centro de la vida capitular y de la música litúrgica, y constituye el eje del edificio. Alberga un magnífico órgano barroco realizado por Silvestre Thomas en 1762, continuando una tradición que se remonta al siglo XV. Este órgano fue financiado por el infanzón bilbilitano Juan Miguel Pérez de Nueros y Fernat, y ha conservado gran parte de su esplendor original hasta nuestros días.

El coro tiene doble sillería en tres lados, con el comulgatorio en el cuarto lado, abierto a la Capilla Mayor. Los estalos de nogal están adornados con motivos vegetales, mascarones y figuras diversas. Un facistol con un templete que alberga la imagen de Cristo portacruz completa el conjunto.

El basamento del trascoro está hecho con piedras nobles locales, como caliza negra de Calatorao y alabastro de Fuentes de Jiloca. La estructura cuenta con veinte columnas salomónicas de piedra de Calatorao, con capiteles corintios dorados, que delimitan siete altares. A los lados se encuentran altares dedicados a la Virgen del Rosario, Nuestra Señora del Tremedal, la Virgen del Carmen y Nuestra Señora del Pilar. En el muro del trascoro están los altares de San Pedro Arbués, Ecce Homo y San Íñigo de Oña. Diez hornacinas con relieves de los Santos Padres y otros santos se alternan con las capillas.

El frente hacia la Capilla Mayor se cierra con una cancela de bronce, coronada por un grupo escultórico de la Virgen Asunta. Sobre el entablamento de yeso, hay un decorado con imágenes de santos, ángeles y devociones marianas, destacando las representaciones ecuestres de San Jorge de Capadocia y Santiago Matamoros en los ángulos del trascoro.

Flanqueando la puerta de acceso al órgano y bajo este, se encuentran las capillas gemelas del Cristo de las Siete Palabras y de Santa Bárbara de Nicomedia, realizadas alrededor de 1775 y costeadas por el canónigo José Mateo. Siguen el modelo de los retablos del trascoro, realizados en madera dorada y asentados en una mesa de altar con frontal forrado de azulejos de la época. Ambas capillas tienen la misma planta, con entrantes y salientes, formas cóncavas y convexas, y dos columnas en los extremos que sujetan un arco de medio punto que cierra el espacio a modo de cascarón. Presentan una profusa decoración rococó a base de rocallas, hojarasca, cabezas de querubines, pinjantes, tornapuntas, cornucopias y espejos.

El retablo del Cristo de las Siete Palabras está presidido por una talla serena del Crucificado de tres clavos, de inicios del siglo XVII, con rostro sereno y cuerpo bien proporcionado. Este Cristo forma parte de una de las procesiones de Semana Santa de la ciudad y se custodia en una hornacina cruciforme, flanqueado por dos esculturas que representan a santos eremitas: San Francisco de Paula y San Onofre.

El retablo de Santa Bárbara de Nicomedia está presidido por tres esculturas de bulto redondo. La central muestra a la titular ricamente vestida con túnica y manto, portando la palma del martirio y la torre a los pies, flanqueada por un Apóstol y el Arcángel San Miguel. En el ático, una escultura del siglo XX de San Eloy completa el conjunto.