12. Historia de la Colegiata

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12. Historia del edificio

La Colegiata de Santa María de Calatayud es un monumento histórico y cultural de gran relevancia en España, con una rica historia que se remonta al siglo XII. Su evolución arquitectónica y artística refleja la confluencia de diversas influencias culturales y estilos a lo largo de los siglos.

Historia y orígenes

La historia de la Colegiata de Santa María comienza en el año 1120, cuando el monarca aragonés Alfonso I el Batallador conquistó la ciudad de Calatayud. Según la tradición, la mezquita mayor de la ciudad fue purificada y consagrada como iglesia bajo el título de Santa María. Este hecho ha sido corroborado por el descubrimiento de restos de un edificio islámico de grandes dimensiones bajo el ábside de la actual Colegiata, lo que sugiere que el templo cristiano se erigió sobre los cimientos de una estructura islámica anterior.

El estudioso bilbilitano Agustín San Miguel Mateo ya había propuesto que la planta del templo y parte del claustro se alzaban sobre los restos de un antiguo edificio islámico de época califal, una hipótesis que los hallazgos arqueológicos han confirmado.

Evolución arquitectónica

En 1144-1145, la iglesia fue mencionada en una bula del Papa Lucio II como Santa María de la Mediavilla. En noviembre de 1249, se consagró un nuevo templo románico en el mismo solar, con tres ábsides de piedra y una nave de ladrillo. Sin embargo, este edificio sufrió daños durante la Guerra de los dos Pedros (1356-1369), lo que llevó a su reconstrucción a finales del siglo XIV y principios del XV. Esta reconstrucción, posiblemente patrocinada por el papa Luna y dirigida por su maestro de obras, Mahoma Ramí, siguió principios constructivos y estilemas decorativos mudéjares.

De este periodo se conservan el claustro y los cuerpos bajos del ábside y la torre, elementos que fueron reconocidos como Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2001.

Renovaciones y ampliaciones

A principios del siglo XVI, se construyó una impresionante portada de alabastro bajo el episcopado de Gabriel de Ortí y el patrocinio del arcediano Pedro de Villalón. Esta obra, que se inició en 1525 y finalizó en 1528, contó con la participación de artistas como Esteban de Obray y Juan de Talavera, y posiblemente también de Gabriel Yolí.

A lo largo de los siglos XVII y XVIII, el interior de la Colegiata se transformó con la construcción de las portadas de las diferentes capillas, el coro en el centro de la nave central y la sacristía. Durante los siglos XIX y XX, algunas ventanas se cerraron o convirtieron en óculos, y el interior se pintó con colores oscuros.

Restauración y reconocimientos

En el siglo XXI, la Colegiata de Santa María ha sido restaurada, devolviendo la luz como protagonista del templo, en una exaltación de la fe. En 1884, fue declarada Monumento Nacional, y en 2001, su torre, ábside y claustro fueron inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO representando al mudéjar aragonés.