16. Museo de la Colegiata de Santa María

16. Museo de la Colegiata de Santa María
El museo de la Colegiata de Santa María ocupa íntegramente el espacio del claustro, albergando una valiosa colección que reúne bienes muebles procedentes de tres fuentes principales: la propia Colegiata, iglesias y conventos desaparecidos de Calatayud, y piezas en depósito de parroquias de la Comarca pertenecientes al Obispado de Tarazona. La exposición se articula siguiendo un doble criterio que combina la faceta religiosa, representando el camino de la fe, con un orden cronológico que recorre la historia del arte.
Al acceder al museo, en el primer tramo del recorrido, destaca inmediatamente una pila bautismal de piedra del siglo XIII con una interesante decoración de arcos, procedente de la Iglesia de San Andrés. Junto a esta pieza se exhibe un magnífico Cristo románico tallado en madera policromada, así como diversas obras góticas tanto escultóricas como pictóricas. Entre estas últimas sobresalen la Virgen de la Mediavilla, que en su día presidió el primitivo retablo mayor de la Colegiata, y el retablo de la Epifanía realizado por Tomás Giner, considerado uno de los pintores aragoneses más prestigiosos de la Corona de Aragón durante el siglo XV.
Continuando hacia la siguiente crujía, el visitante puede contemplar magníficos ejemplos de escultura y pintura de los siglos XV, XVI y XVII. En este espacio destacan piezas excepcionales como un bellísimo retablito de marfil, una espectacular tabla gótica que representa a San Cristóbal, el retrato post mortem del obispo de Tarazona Don Pedro Cerbuna, y una vitrina que protege valiosos libros realizados en vitela y pergamino que forman parte del rico Archivo de la Colegiata.
El tramo consecutivo está dedicado a las diferentes órdenes religiosas que mantuvieron conventos en la ciudad, tanto masculinas como femeninas, incluyendo dominicos, mercedarios, franciscanos, carmelitas, jesuitas y agustinos, entre otros. Entre las obras destacadas de esta sección se encuentra la gran talla de la Asunción de la Virgen que originalmente presidía el actual retablo mayor antes de ser sustituida en el siglo XVIII, el fantástico lienzo de la Inmaculada Concepción firmado por Francisco Bayeu, el retrato del Venerable Padre Ruzola, carmelita bilbilitano que ejerció gran influencia en la corte del emperador Fernando II de Austria, y una magnífica escultura que representa a Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís, fundadores de las órdenes dominica y franciscana respectivamente, sosteniendo simbólicamente el peso de la Iglesia.
La Sala Capitular Nueva alberga bellísimas piezas de orfebrería pertenecientes, en su mayoría, al ajuar litúrgico de la Colegiata. Entre los relicarios expuestos, destaca el brazo de plata dorada que contiene reliquias de San Íñigo de Oña, patrón de la ciudad, y la venerada reliquia de la Santa Espina. También se exhibe una notable colección de cálices de plata dorada y en su color natural datados entre los siglos XV y XVIII, portapaces, custodias, valiosas jarras de pico y una sevillana de clara tradición árabe. Las cruces procesionales y de altar incluyen dos ejemplares excepcionales con placas de cristal de roca, una de las cuales contiene un lignum crucis.
Finalmente, en las vitrinas del último tramo del claustro, se pueden admirar algunas piezas singulares procedentes de pueblos de la Comarca de la Comunidad de Calatayud, depositadas temporalmente en el museo. Entre ellas sobresalen una madonna de Trapani tallada en alabastro policromado y dorado, propiedad de la parroquia de la iglesia de la Granja de San Pedro, y un espectacular mueble de ámbar, el Peinador de la Reina, fabricado en Polonia que fue regalado por la sultana de Marruecos a la reina María Luisa de Parma, y que actualmente forma parte del ajuar litúrgico de la iglesia de Santa María de Olvés.