2. Capilla de la Virgen Blanca




2.- Capilla de la Virgen Blanca
La portada de acceso a la capilla de la Virgen Blanca es un magnífico ejemplo del estilo barroco de mediados del siglo XVII. Configurada como un arco de medio punto flanqueado por pilastras y coronado por un entablamento y un frontón curvo partido, su decoración incluye motivos como putti, cogollos y sirenas, acomodados en un estilo candelieri. Dos ángeles con filacterias custodian el arco de acceso, añadiendo un toque de solemnidad, mientras que el frontón enmarca el escudo de la familia comitente, los García de Vera, ejecutado en madera dorada y policromada, resaltando su importancia y patronazgo. El interior de la capilla se cierra con una bóveda de lunetos, y tanto el intradós del arco de acceso como la bóveda están decorados con labores de lazo de tradición mudéjar, añadiendo elegancia y continuidad estilística.
La pieza más antigua y destacada de la capilla es una escultura de piedra policromada y dorada de la Virgen Blanca, que da nombre a la capilla. Esta talla gótica del segundo cuarto del siglo XIV muestra a la Virgen con el Niño en brazos, siguiendo un modelo francés, y la conservación de su policromía y dorado original la convierte en un exquisito ejemplo de iconografía mariana, donde la madre y el hijo interactúan con miradas cruzadas en un gesto de dulzura. La Virgen Blanca se aloja en la hornacina central de un retablo renacentista de principios del siglo XVI, decorado con elementos como grutescos y candelieri, atribuidos a Juan de Moreto. En el banco del retablo, se muestran tres tablas pintadas al óleo con escenas de la Resurrección de los Muertos, la Misa de San Isidoro y la Misa de San Gregorio. A los lados de la hornacina central, en las calles laterales, se encuentran santos y santas en oración, y sobre ellos, tondos con los Arcángeles San Miguel y San Rafael.
Este retablo renacentista está enmarcado dentro de otro retablo del segundo cuarto del siglo XVII, que consta de un banco sobre el que descansan dos grupos de triples columnas que sostienen el entablamento y el ático. En el banco, dos lienzos muestran las imágenes de San Nicolás de Bari y San Anastasio, y en los plintos de las columnas hay relieves de San Juan Bautista y San Jerónimo. El ático está presidido por un lienzo dedicado al Nacimiento de la Virgen, atribuido, junto a los del banco, a Jusepe Martínez. Esta capilla de la Colegiata de Santa María de Calatayud es un ejemplo excepcional de cómo diferentes estilos artísticos y épocas históricas pueden coexistir en armonía, creando un espacio de gran belleza y significado cultural.