3. Capilla de San Paterno

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3. Capilla de San Paterno
La Capilla de San Paterno tiene una rica historia que se remonta a la conquista de la ciudad por Alfonso I el Batallador en 1120. Tras la restauración de las sedes episcopales de época visigoda, Calatayud se convirtió en la cabeza de un arcedianato dependiente primero de Zaragoza, luego de Sigüenza y, desde 1139, de Tarazona. La aspiración de Calatayud de convertirse en sede episcopal llevó a intentar demostrar que la evangelización de Bilbilis ocurrió antes que la de Tarazona, realizada por San Prudencio y San Gaudioso en el siglo VI. La historia de San Paterno aparece recogida por primera vez en un texto de mediados del siglo XVII, coincidiendo con un nuevo intento de convertir a Calatayud en sede episcopal. Se afirmó que San Paterno predicó el cristianismo en Bilbilis alrededor del año 138, y en su honor se levantó una capilla financiada con la venta del legado del obispo Bardají, cuyas armas aparecen en el interior de la capilla. En la portada, similar a la de la Virgen Blanca, se encuentran las armas de la familia Zapata, que utilizó la capilla como panteón familiar.
El retablo de la capilla, de madera dorada, presenta en su cuerpo central un lienzo con la imagen de San Paterno, enmarcado por dos parejas de columnas salomónicas. Al desconocerse el modelo iconográfico del santo bilbilitano, se imitó el modelo de San Francisco Javier, representando a San Paterno vestido con sotana, roquete y muceta. Con la mirada alzada hacia el cielo, donde Dios Padre contempla la escena, San Paterno abre los brazos en actitud de recibir la gracia divina, empuñando un crucifijo con la mano izquierda, mientras los bilbilitanos escuchan atentos sus palabras. En el banco del retablo, cuatro lienzos muestran episodios de la vida y martirio de San Paterno, y en el ático se representa su decapitación.
Además, la capilla guarda la imagen procesional de San Íñigo, abad de Oña y patrón de la ciudad, venerado desde 1148. Aunque su culto creció exponencialmente en el siglo XVII y aparece representado en varios lugares de la Colegiata como un anciano barbado con báculo y hábito benedictino, esta imagen procesional lo muestra como un hombre lampiño y mucho más joven. La Capilla de San Paterno es un testimonio de la rica historia y tradición religiosa de Calatayud, reflejando la importancia de sus figuras sagradas y la evolución de su devoción a lo largo de los siglos.