4. Capilla de San Juan Bautista




4. Capilla de San Juan Bautista
La Capilla de San Juan Bautista es una de las más espectaculares y destacadas del templo. Bajo el patronazgo de la familia Sesse, esta capilla no solo albergó el panteón familiar, sino que también sirvió como baptisterio. Las obras fueron impulsadas por María Ángela Sesse, quien falleció en 1690. Los Sesse fueron una de las familias más notables de Calatayud, y María Ángela fue una de las grandes benefactoras y promotoras de la conversión de la colegiata en catedral. A sus expensas se levantó esta impresionante capilla.
El espacio es uno de los más interesantes de la colegiata, tanto por su coherencia estilística e iconográfica como por la calidad de las obras conservadas. Desde los arrimaderos de azulejos hasta los estucos de la cúpula sobre pechinas, que desarrollan temas vegetales, pasando por el retablo y los grandes lienzos que narran la historia de San Juan Bautista, cada detalle refleja un alto nivel artístico.
El acceso a la capilla se realiza a través de una portada en arco de medio punto, elaborada en estuco sobre un basamento de alabastro de Fuentes de Jiloca y piedra negra de Calatorao. La portada está flanqueada por dos pilastras y cuenta con un entablamento muy volado y un doble frontón partido con prominentes volutas y ático. En la caja interior del ático se encuentra un relieve de San Juan Bautista niño. El conjunto se completa con alegorías de las virtudes: la Fe, portando un cáliz, y la Esperanza, con el ancla, flanquean la puerta, mientras que sobre las torretas situadas encima de los frontones curvos están la Justicia, con la espada, y la Fortaleza, con la columna.
La capilla está presidida por un retablo cuya mazonería fue realizada por el bilbilitano Bernabé de Jauregui. En el banco, en relieve, están representados los cuatro evangelistas en los pedestales que soportan las columnas salomónicas, y en el centro, dos lienzos con la Anunciación a Zacarías y el Nacimiento de San Juan Bautista. El cuerpo central, formando una sola calle flanqueada por dos pares de columnas salomónicas con el fuste cubierto de hojarasca y racimos de uvas, está ocupado por un óleo sobre lienzo con la Degollación de San Juan Bautista, muy cercano al estilo de Claudio Coello. Sobre el friso, con abundantes ménsulas decoradas con temas vegetales, el ático presenta un lienzo del Bautismo de Cristo, copia de una obra de Carreño de Miranda.
En los laterales de la capilla se encuentran dos grandes lienzos con escenas narrativas de la vida del Bautista: la predicación y el banquete de Herodes, este último una copia de una obra de Rubens. Algunos autores han propuesto la participación en estas obras del pintor zaragozano Pedro Aibar Jiménez.
La pila bautismal de la capilla fue agrandada en el siglo XX, aunque se conservaron algunas partes de la original del siglo XVII, como las cabezas de querubines de los ángulos.