6. Capilla de San Joaquín

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6. Capilla

de San Joaquín

La Capilla de San Joaquín, situada a los pies de la nave central, fue erigida a expensas del canónigo Martín Andrés, cuyas armas figuran sobre el arco de ingreso y el remate de la reja. Esta capilla funeraria, destinada a los canónigos de la Colegiata, se distingue por su rica decoración y su coherencia estilística.

La portada de la capilla se organiza con un arco de medio punto, flanqueado por dos pilastras de estuco sobre pedestales confeccionados con piedra negra de Calatorao y jaspe de Alhama de Aragón. El entablamento y el frontón curvo con volutas están adornados con niños portando cuernos de la abundancia. Un ático con hornacina avenerada aloja una imagen de San Joaquín con la Virgen Niña, flanqueada por San Iñigo de Oña y San Prudencio en los extremos. Coronando el ático, un frontón triangular partido alberga un pelícano, símbolo de la eucaristía.

La reja que cierra la capilla presenta un armazón de madera dorada, barrotes de hierro con nudos de bronce dorado y un espectacular remate de madera dorada y labrada con las armas del canónigo comitente. La construcción de la capilla se documenta entre 1641 y 1644 y presenta una planta cuadrada cubierta con una cúpula con linterna alzada sobre pechinas. Estas pechinas están decoradas con relieves de los padres de la Iglesia y una profusa decoración barroca de yesos cortados con motivos vegetales, geométricos y angelotes.

El retablo, realizado por los escultores bilbilitanos Pedro Virto y Bernardino Velilla hacia 1643, consta de un banco, un cuerpo de una sola calle flanqueado por dobles columnas de orden corintio con el tercio inferior del fuste retallado y los dos tercios superiores escamados, y un frontón curvo partido que aloja un ático con frontón curvo. El programa pictórico es variado y rico. El gran lienzo titular, obra del pintor madrileño Bartolomé Román, muestra a la Virgen Niña con Santa Ana y San Joaquín. En el fondo, se representa la Anunciación a San Joaquín y el Abrazo ante la Puerta Dorada. La escena está presidida por un rompimiento de gloria donde aparece Dios Padre con dos ángeles músicos tocando la viola y el arpa, acompañados de cantores y querubines. En el banco, cuatro lienzos representan la Anunciación, la Huida a Egipto, la Presentación de la Virgen en el Templo y la Visitación. En el ático, se encuentra una imagen de San Martín partiendo su capa con un mendigo.

Los muros laterales de la capilla están decorados con dos enormes lienzos de formato apaisado, pintados en 1684 por Pedro Aibar Jiménez, que representan la Adoración de los Reyes y la Adoración de los Pastores. Sobre estos lienzos, dos grandes pinturas muestran las imágenes de cuerpo entero de Cristo y la Virgen. Una lámpara votiva de plata, fechada en 1647 y con el escudo de Pedro de Luna, luce enfrente del retablo con el lema: «Mengua y crece pero nunca desfallece».