7. Capilla de la Virgen de la Cabeza

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7. Capilla de la Virgen de la Cabeza

La Capilla de la Virgen de la Cabeza es una de las primeras capillas patrocinadas por las familias más importantes de la ciudad tras la finalización de las obras de construcción de la actual Colegiata. Originalmente dedicada a San Juan Evangelista, cambió de advocación en el siglo XIX, aunque en la portada se mantiene el escudo de la familia que la mandó levantar, los Morlanes.

La portada, obra del primer tercio del siglo XVII, sigue el mismo modelo arquitectónico que la capilla de la Virgen Blanca, con dos pilastras, entablamento y frontón curvo partido con volutas. La decoración de estuco en el exterior combina mascarones, niños y motivos vegetales, mientras que el interior, de escasa profundidad, muestra en su bóveda una decoración de lacería.

El retablo, de madera dorada y policromada, tiene una planta ochavada y fue realizado en torno al último tercio del siglo XVIII. La policromía imita jaspe, y el dorado se utiliza en cornisas, perfiles y decoración en relieve, muy al gusto rococó. Dos columnas de fuste labrado con estrías en el tercio inferior y rodeadas de guirnaldas floreales en los superiores dividen el cuerpo central en tres calles. En cada una de estas calles se abre una hornacina decorada con motivos de rocalla, alojando las imágenes de la Virgen de la Cabeza en la central, que además se decora con espejos, San Blas de Sebaste a su izquierda y San Francisco de Paula a la derecha.

La presencia de la cruz Tau en la cartela sobre la imagen de la Virgen sugiere su procedencia del convento extinto de San Antón, lo que indica que este retablo llegó a la Colegiata en una fecha posterior a 1835.