9. Capilla de la Inmaculada Concepción

Vídeo-Guía

Descubre cada rincón de la Colegiata con nuestra guía audiovisual interactiva

9. Capilla de la Inmaculada Concepción

La Capilla de la Inmaculada Concepción fue el panteón de la familia Pujadas de Velozpe. Su planta es similar a la del resto de las capillas, aunque con menos profundidad. La portada sigue el esquema común de la colegiata, a modo de arco de triunfo, enmarcando perfectamente el retablo que se custodia en el interior.

La estructura de la portada se eleva sobre plintos de alabastro y piedra negra, con una estructura de yeso tallado que le confiere una apariencia sobria y elegante. Dos pilastras de orden toscano con frente acanalado flanquean el arco de acceso, sosteniendo un entablamento con friso de triglifos y metopas. Sobre este se asienta un frontón curvo partido, con volutas que enmarcan el escudo de la familia comitente.

El retablo, que se acomoda a la estética imperante en torno a 1625, ha sido atribuido a los mazoneros de Calatayud Jaime Viñola y Antonio Bastida, así como al escultor Francisco del Condado. En el banco del retablo aparecen tres relieves que representan la Anunciación, el Nacimiento y la Visitación. El cuerpo central, desde finales del siglo XVIII, alberga una hornacina con una talla de la Inmaculada Concepción de bulto redondo, sustituyendo un delicado lienzo de la misma devoción que se conserva en el Museo de la Colegiata.

Sobre el banco se levantan dobles columnas corintias, cuyo tercio inferior está retallado y el resto entorchado, adelantándose del cuerpo central para sostener un entablamento. En los extremos de este entablamento se apoyan las dos partes de un frontón curvo partido, con alegorías de la Fe y la Esperanza recostadas en cada una de ellas. Estas virtudes flanquean las armas de los Pujadas, protegidas bajo la efigie de un Santo Obispo sin identificar.

La Inmaculada que preside la hornacina central fue realizada en madera policromada y muestra a María en edad adolescente. Tradicionalmente se ha atribuido al escultor oscense afincado en Calatayud, Félix Malo, autor del retablo de la capilla de San José. La talla evoca a la mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza, siguiendo la descripción de San Juan en el Apocalipsis. A la talla se le añadieron un nimbo con doce estrellas y una media luna metálica a los pies.

Junto a la puerta de acceso al claustro, un gran lienzo atribuido al bilbilitano Francisco Vera Cabeza de Vaca, fechado hacia 1637, muestra la Triple Generación. En él, Dios Padre y el Espíritu Santo en forma de paloma, rodeados de ángeles adorantes y músicos, presiden la escena. En el plano inferior, la Sagrada Familia terrenal, con San José, la Virgen, el Niño, Santa Ana y San Joaquín, se desarrolla en un paraje campestre en el que al fondo se vislumbra una ciudad, identificada por algunos autores como una vista de Calatayud.