Conjunto fortificado

Fortaleza milenaria del Valle del Jalón

El conjunto fortificado de Calatayud constituye uno de los sistemas defensivos islámicos más impresionantes y mejor conservados de la Península Ibérica, un extraordinario testimonio de la arquitectura militar medieval que domina majestuosamente el valle del Jalón. Esta imponente red defensiva, construida entre los siglos IX y XI, convierte a la ciudad en un auténtico museo de la fortificación islámica al aire libre.

El sistema se articula en torno a cinco castillos estratégicamente distribuidos que coronan los cerros circundantes: el Castillo Mayor o de Ayyub, el Castillo de Doña Martina, el Castillo de la Peña, el Castillo del Reloj y el Castillo de la Torre Mocha. Estas fortalezas se conectan mediante varios kilómetros de murallas que serpentean por las laderas, creando un perímetro defensivo de extraordinarias dimensiones que protegía tanto la medina como los arrabales de la ciudad.

La fortaleza principal, el Castillo Mayor, se alza sobre un espolón rocoso de 108 metros de altura, ofreciendo un dominio visual absoluto sobre el territorio circundante. Sus robustos muros de tapial y mampostería, flanqueados por torres cuadrangulares y semicirculares, evidencian la maestría constructiva de los ingenieros militares andalusíes. Desde sus almenas se contempla una panorámica excepcional que abarca desde las sierras del Sistema Ibérico hasta los campos de la ribera del Jalón.

El Castillo de Doña Martina, el más antiguo del recinto, conserva elementos arquitectónicos de gran valor, como un frontal de piedra de sillería procedente de Bilbilis, un notable aljibe abovedado y restos de dependencias palatinas que atestiguan su función no solo defensiva, sino también residencial.

El Castillo del Reloj, por su parte, debe su nombre a la torre del reloj que coronaba su estructura, convirtiéndose en uno de los elementos más característicos del skyline bilbilitano. La campana que sustituyo a la primitva torre sigue convocando a los bilbilitanos en determinados días festivos.

Las murallas, construidas con la técnica del tapial de yeso reforzado con hiladas de mampostería, presentan un trazado irregular adaptado magistralmente a la orografía del terreno. Este sistema defensivo incluía puertas fortificadas, torres de flanqueo y barbacanas que convirtieron a Calatayud en una plaza prácticamente inexpugnable durante siglos.

Más allá de su valor arquitectónico y estratégico, el conjunto fortificado de Calatayud representa un símbolo de identidad para la ciudad y un testimonio excepcional de la presencia islámica en Aragón. Declarado Bien de Interés Cultural, constituye uno de los conjuntos defensivos medievales más notables de España, ofreciendo al visitante la oportunidad de adentrarse en la historia militar de Al-Andalus y contemplar uno de los paisajes históricos más espectaculares del valle del Ebro.