Iglesia de San Andrés




Excepcional templo mudéjar
La iglesia de San Andrés representa uno de los monumentos más emblemáticos de Calatayud y constituye un ejemplo excepcional del arte mudéjar aragonés. Ubicada en pleno centro histórico, cerca de la Colegiata de Santa María, destaca inmediatamente por su imponente torre, elemento que define su perfil urbano y capta la atención de cualquier visitante por su elegancia.
Esta magnífica torre, que alcanza los 35 metros de altura, comparte estructura con la de Santa María, presentando planta octogonal y siguiendo la tradición mudéjar de ornamentación profusa mediante finos y elegantes trabajos de ladrillo resaltado. Su configuración interior también consta de un machón o contratorre interior de eje central hueco y bovedillas de aproximación de hiladas que sirven simultáneamente como techo y soporte para las escaleras superiores, conectando esta estructura con los muros exteriores. Al igual que ocurre en Santa María, este eje o machón central no descansa directamente en el suelo, sino que se apoya en una cúpula o casamata situada en la parte inferior de la torre, espacio que actualmente alberga la capilla bautismal. En ella se conserva una de las pilas bautismales más hermosas de la provincia, realizada en alabastro de Fuentes de Jiloca a finales del siglo XVI.
En su alzado exterior, la torre presenta tres tramos apenas diferenciables, especialmente tras la reciente restauración: el superior, correspondiente al cuerpo de campanas del siglo XVI, y dos inferiores datados de finales del siglo XIV. En el cuerpo inferior, además de elementos ornamentales comunes del repertorio mudéjar, como dientes de sierra o esquinillas, se incorporó un friso de piezas cerámicas cuyos motivos guardan paralelismos sorprendentes con la decoración empleada en casas y mezquitas del Yemen. El segundo tramo presenta, sobre ventanas cerradas con celosías de ladrillos aplantillados, unos óculos o medallones con motivos de lazo, algunos de los cuales coinciden en diseño con otros presentes en una mezquita de El Cairo del siglo XI. Tanto este friso como estos medallones constituyen ejemplos únicos en el contexto del mudéjar aragonés y español debido a su impronta oriental.
La historia del templo incluye un episodio crítico: en 1870, el Ayuntamiento decretó su demolición, como sucedió con otros edificios religiosos de la ciudad. Sin embargo, San Andrés escapó a este destino gracias a la decidida intervención vecinal. Desafortunadamente, en ese intento de derribo se perdió la portada gótica de acceso al templo, de la que aún pueden observarse algunos vestigios al ingresar al interior.
El espacio interior, tras su restauración, presenta un código cromático que facilita la lectura histórica del edificio: blanco para los elementos más antiguos, granate para los añadidos posteriores y ocre para las zonas renacentistas y barrocas. La parte del templo donde se integra la torre constituye el núcleo original. Pintada de blanco, muestra una estructura de tres naves, siendo la central más alta y ancha que las laterales, separadas por dos series de tres arcos túmidos, es decir, apuntados y ligeramente en herradura. Esta configuración resulta poco usual en el mudéjar aragonés, pero es característica de las iglesias mudéjares sevillanas del siglo XIII, que heredaron esta tipología de las mezquitas almohades del siglo XII, derivadas a su vez de las almorávides del siglo XI.
La cubierta actual de esta zona, pintada en granate, consiste en bóvedas de crucería simple construidas en torno a principios del siglo XV, tras los daños sufridos durante la Guerra de los Dos Pedros (1356-1369), reemplazando una antigua techumbre de madera.
El edificio experimentó sucesivas ampliaciones entre los siglos XVI y XVIII, añadiéndose una cúpula y dos tramos de nave hacia la cabecera, cubiertos con bóvedas de crucería estrellada. En su interior se conservan valiosas obras artísticas, destacando dos imágenes de Cristo novohispanas elaboradas en pasta de maíz, material característico del arte colonial americano.
En el contexto social de Calatayud, existía una clara distribución parroquial: mientras Santa María era la parroquia vinculada a la nobleza, San Andrés acogía a artistas, maestros de obra, armeros, orfebres y médicos. Como testimonio de esta vinculación con las élites intelectuales, se documenta en la capilla de los Santos Cosme y Damián el enterramiento de los padres de Baltasar Gracián y Morales, figura fundamental del Siglo de Oro español.
Algunos imprescindibles más

Oficina de Turismo del Ayuntamiento de Calatayud · Plaza España 1 · CALATAYUD · oficinaturismo@calatayud.es · 976 886 322









