Virgen de la Peña y mirador

De castillo a templo mudejar

El santuario de la Virgen de la Peña en Calatayud se erige sobre los restos de uno de los cinco castillos que formaban parte del conjunto fortificado andalusí de la ciudad. La tradición cuenta que, tras la conquista de Calatayud por Alfonso I el Batallador, una estrella brilló durante varias noches sobre este lugar, acompañada del sonido de una campana. Los habitantes, intrigados, exploraron el castillo y descubrieron en una cueva una campana bajo la cual se hallaba una imagen de la Virgen, que fue nombrada «de La Peña».

En honor a este hallazgo, se construyó una iglesia que fue elevada a Colegiata hacia 1180, con un prior y doce canónigos. Esta dignidad se mantuvo hasta principios del siglo XVII, cuando, debido a las aspiraciones de Calatayud de convertirse en sede episcopal, las rentas y propiedades de la Peña se unieron a las de la Colegiata de Santa María.

La ubicación estratégica del santuario provocó que fuera destruido y reconstruido en varias ocasiones a lo largo de su historia. El templo original fue reemplazado en 1343 por un edificio mudéjar, siguiendo el modelo de iglesia-fortaleza. Sin embargo, esta construcción sufrió daños parciales durante la Guerra de los Dos Pedros en 1362 y fue reconstruida posteriormente bajo el reinado de Martín I El Humano.

Durante la Guerra de la Independencia, las tropas francesas utilizaron la iglesia como cuartel, causando graves daños que requirieron una reconstrucción casi total entre 1814 y 1826, periodo del que data la fábrica actual del templo. Tras la desamortización de 1835, el santuario quedó abandonado, pero fue adquirido en 1844 por la Esclavitud de la Virgen de la Peña, fundada en 1649, que se comprometió a restaurarlo y mantenerlo.

En 1933, un incendio provocado destruyó la cabecera de la iglesia, perdiéndose el retablo mayor, las pinturas murales y la valiosa imagen románica de la Virgen. La restauración posterior incluyó la creación de un nuevo retablo similar al perdido y una réplica de la imagen desaparecida. El pintor bilbilitano José María Rubio Vergara se encargó de recuperar las pinturas murales que decoran el presbiterio.

Del edificio medieval original se conserva, en la primera capilla de la epístola, una interesante decoración en yeso de tradición gótica en la capilla de San Francisco Caracciolo, donde también se encuentra un relieve del antiguo retablo mayor que representa el hallazgo de la Virgen.

La Esclavitud de la Virgen de la Peña organiza anualmente el Rosario de Cristal, una manifestación religiosa única que se celebra el 8 de septiembre y está reconocida como Fiesta de Interés Turístico de Aragón.

Al templo se suma su privilegiada ubicación en una de las cotas más elevadas de la ciudad, desde donde se disfrutan unas vistas panorámicas espectaculares tanto del conjunto urbano de Calatayud como del valle del Jalón y las sierras que lo circundan. La amplia plaza que se abre ante su fachada principal y el mirador adyacente se convierten en auténticos balcones naturales que permiten contemplar la belleza del paisaje aragonés, convirtiendo la visita al templo en una experiencia sensorial completa donde se conjugan arte, historia y naturaleza.